miércoles, 21 de diciembre de 2011

La tecnología P2P no es culpable de sus usos ilicitos

Uno de los desarrolladores de software con más talento de España, Pablo Soto, ha sido absuelto de una demanda de más de 13 millones de euros que le reclamaban varias discográficas. Este informático fue el creador de varios programas de intercambio de archivos P2P, como Manolito, Blubster y Piolet, y había sido demandado en junio de 2008 por Promusicae, Warner, Universal, EMI y Sony BMG por infracción de propiedad intelectual y competencia desleal.
Como explico en "Domine las Redes P2P", antes que el P2P (Peer-To-Peer) se empleaba el estándar FTP (File Transfer Protocol) para compartir archivos en Internet. Este modelo consta de una serie de clientes que acceden simultáneamente a una serie de servidores que ofrecen ciertos recursos o aplicaciones. Cuando se pretenden descargar grandes volúmenes de información a muchos clientes, la arquitectura cliente-servidor es lenta, costosa y no escalable. No aprovecha, por ejemplo, que un mismo servidor muy remoto pueda estar siendo accedido por dos clientes muy cercanos entre sí. En cambio, las redes P2P pueden crecer indefinidamente sin incrementar los tiempos de búsqueda y sin necesidad de costosos recursos centralizados, puesto que utilizan el ancho de banda, capacidad de almacenamiento y capacidad de procesamiento de las máquinas que interconectan, el número de dichos recursos siempre aumenta en proporción directa con el propio crecimiento de la red. Este sistema, por lo tanto, es el canal de distribución más potente y eficiente del mundo.
El juez considera que Soto es el autor de un producto tecnológico que pone a disposición de terceros de forma gratuita y que no es responsable de los distintos fines que puedan darle sus usuarios. Dada la jurisprudencia española anterior, resultaba muy difícil que Pablo Soto pudiera ser considerado "culpable"; sin embargo, ha tenido que pasar por un costoso y largo proceso para demostrarlo. Por poner un simil, los hermanos Wringht inventaron el avión, pero Bin Laden lo empleó como arma mortífera y destructiva y esto no quiere decir que sea un invento nocivo y que estos dos pioneros sean considerados unos asesinos. Si no se hubieran puesto las correspondientes medidas legales a nivel mundial para evitar que este desafortunado suceso se produjera, a buen seguro se hubiera repetido. A algunos les cuesta entender que no se puede parar la innovación tecnológica y que esta siempre estará por delante de cualquier industria y, en lo referente al P2P, se debe avanzar en modelos de negocio y medidas legales supranacionales.