
La nanotecnología es la manipulación de la materia a escala de átomos y moléculas (la base constitutiva de todo lo vivo y no vivo), que puede ser así modificada encontrando nuevas aplicaciones. A nivel nanométrico (por debajo de 100 nanómetros = 1 nanómetro es la millonésima parte de un milímetro), entran en acción los efectos cuánticos: la materia cambia sus propiedades físicas y químicas tal como las conocemos. Por ejemplo materiales que son blandos se vuelven extraordinariamente duros, o cambian el color, la conductividad eléctrica y térmica, la reactividad química.
Sus aplicaciones actuales y potenciales cubren el espectro de la biomédica, la farmacéutica, la industria cosmética, la alimentación, la agricultura, la computación, la construcción, etc. Sin que la sociedad lo haya advertido, estamos estamos ya conviviendo con estos productos atómicamente modificados, por ejemplo en cremas antiarrugas que contienen nanopartículas o nanocápsulas para hacer más efectivo su uso, o textiles sintéticos que no se planchan y que a diferencia del nylon y poliester tienen la misma sensación de suavidad y frescura que el algodón. En un futuro la nanotecnología revolucionará el almacenamiento, producción y conversión de energía, los sistemas de armamento y defensa, la producción agrícola, el tratamiento y depuración de aguas, el diagnóstico, monitorización y cura de enfermedades, el procesamiento de alimentos, la informática, etc.
Sin embargo, los efectos que estos nuevos productos tienen sobre la salud y el medio ambiente no están del todo claros... Es más, mediante esta tecnología sería muy sencillo crear armas biológicas que afectasen sólo a determinadas étnias. La nanotecnología es una de las áreas de investigación con mayor potencial, pero precisamente por ello, sería necesario cuanto antes llegar a un consenso global para su regulación.
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