
Sin embargo, los dispositivos de usuario capaces de disfrutar de los beneficios de esta tecnología, no estarán disponibles a corto plazo. El próximo año se espera que aparezcan las primeras tarjetas para integrar en los ordenadores y dentro de dos años, podrían comenzar a verse los primeros terminales. Mientras tanto, muchos operadores siguen desplegando sistemas 3G (UMTS-WCDMA) y 3,5G (HSPA), cuya tecnología está completamente lista, siendo muy pocos los países en los que por el momento se puede hablar de un cierto éxito comercial.
LTE es una evolución del IMT2000 y permitirá velocidades de más de 150 Mbps en descarga y de 50 Mbps en subida. Las especificaciones de este estándar comenzaron a definirse en 2004 y se irán cerrando en los próximos meses. LTE se basa completamente en IP, por lo que el grado de reutilización de las antiguas tecnologías -basadas en conmutación de circuitos- será bajo. No obstante, gracias a IP, LTE favorecerá la convergencia, el ahorro de costes y la eficiencia.
LTE ofrece muchas ventajas, en primer lugar, gracias a OFDMA (Orthogonal Frecuency Division Multiple Access), que utiliza un gran número de subportadoras muy cercanas entre sí en frecuencia y ortogonales, permite ofrecer unos anchos de banda mucho mayores que las tecnologías predecesoras. Además, se basa en estándares abiertos -a diferencia de los sistemas 3G donde había distintos estándares en distintas regiones del mundo-, lo cual favorece la compatibilidad y reducción de precios, de los que se beneficiarán tanto operadoras como usuarios finales.
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