El pasado mes de octubre me publicaron un artículo sobre "La injusta tasa de la televisión pública sobre las telecos", donde entre otros aspectos, plateaba el notable impacto que tiene la nueva "Ley General del sector audivisual" en la eficiencia de las operadoras de telecomunicaciones españolas y la necesidad de considerar la privatización de las televisiones públicas.
Durante este mes de noviembre, se han publicado datos actualizados a los que yo manejaba en el informe, que ponen de manifiesto la magnitud del "agujero" que supone la televisión pública. En concreto, según datos de Deloitte, las televisiones cerraron el ejercicio 2010 con 568 millones de euros de pérdidas y recibieron 1.918 millones de euros en subvenciones. Las subvenciones en concreto, crecieron un 23% respecto a 2009. En mi opinión y la de muchos, la televisión pública tiene un altísimo coste para los contribuyentes y la actual deuda española hace necesario replantearse su utilidad y formato. No tiene sentido continuar recortando en servicios imprescindibles como la educación o la sanidad y no hacerlo en la televisión pública, que es un servicio caro, prescindible y que puede ser fácilmente privatizado.
También durante este mes de noviembre, el PP ha planteado la posibilidad de privatizar las televisiones públicas autonómicas dentro de su programa electoral. Además, RTVE tendría un mayor porcentaje de contenidos sociales y seguiría estando financiada con el actual modelo, que fue pactado con el PSOE. En principio, este nuevo planteamiento supondría un menor peso de la televisión para el "bolsillo" de los ciudadanos y empresas de telecomunicaciones. Además es una medida progresista y más acorde al actual panorama audiovisual.

